viernes, 27 de abril de 2007

EL JARDÍN DE MONFORTE

57  - El jardin de Monforte Si los siete sabios de Roma aconsejaron a su Príncipe que estuviera callado durante siete días, lo hicieron porque el silencio es el mejor de los consejos, el dueño de la libertad. Si los dioses griegos eligieron el Monte Olimpo para desde allí mandar sobre el cielo, mar y tierra, lo hicieron porque en Tesalia nació la raza helénica y sus llanuras fueron de una gran fertilidad. Nada mejor que las historias y leyendas, tan llenas de sabiduría, para el mejor de los placeres, como es el de pasear por un pequeño paraíso en el centro de la ciudad, lleno de mitologías, de semblanzas, de fuentes y de rincones con la distinción del buen gusto.

Más de treinta esculturas emergen bajos los frondosos árboles, frutos de recuerdos románicos u homéricos que dan vida al jardín neoclásico construido en la propiedad de Juan Bautista Romero, Marqués de San Juan, a mediados del siglo XIX. El romanticismo de sus pérgolas se cobija en las buganvillas, y por sus calles, marcadas por una vegetación relajante, como auténticos senderos de paz, discurre el encuentro con personajes de mármol al frescor de los pequeños surtidores en torno al estanque: el que da forma a una flor de nenúfar bajo la sombra mágica de los magnolios.

Es el lugar ideal donde los recién casados dejan para la posteridad el mejor de los recuerdos, ambientado en los setos con recortes del mejor gusto francés y el exuberante romanticismo de sus árboles. Allí, donde la cola de la novia luce como una reina, ante el porte meloso del galán en el día que gozan de su enlace matrimonial.

El palacete, lugar de descanso del Marqués de San Juan, a su muerte, pasó a su esposa, quien transmitió la propiedad a su sobrina, casada con Joaquín Monforte Parrés, que da nombre al jardín. En la actualidad es propiedad municipal desde el año 1970, y de su gestión, se encarga la Fundación Pública Municipal de Parques y Jardines Singulares.

El Jardín de Monforte, cerrado y abierto al público en horas de visita, es uno de los más encantadores rincones de mi ciudad. El lugar ideal para perderse en el tiempo ante la presencia callada de tribunos y personajes mitológicos que ofrecieron a la humanidad lo mejor de si mismos. Y fue tan docta su enseñanza que nada mejor que un vergel para rubricarla.

4 comentarios:

MISMA MUJeR dijo...

ahhhhhhhhhhh
paz, la paz q taaaaaaanta falta me hace

MISMA MUJeR dijo...

Se ve en cada lugar, toda la paz que necesito en estos momentos, malditas distancias

Bichejo dijo...

Bonito blog, sobre todo las fotos que has puesto en los "rincones de mi ciudad".
Di con tu blog por casualidad, estaba leyendo sobre jardínes y este jardín es uno de los que me interesaban. Gracias por el blog.
Un saludo.
Eva.

Julio Cob dijo...

Eva, muchas gracias.

Espero que siga gustándote y que lo disfrutes.

Un saludo
Julio Cob