jueves, 23 de abril de 2009

LA PLAZA DE RODRIGO BOTET, LA DE LOS PATOS

42 - la plaza rodrigo botet La popular “plaza de los patos” es por excelencia un rincón musical cuya banda sonora no cesa nunca. Ante la duda, nada mejor que acudir a ella, sentarse en uno de sus bancos junto a la fuente de “las tres gracias” en la tranquilidad de cualquier tarde y prestar atención a la sinfonía del agua bajo la arboleda que la cubre. En la igualmente conocida como fuente de “las tres ninfas”, donde lucen esbeltas sus tres damas sobre un pedestal del mismo bronce y encima de una base triangular de piedra en cuyos vértices tres patos, también de bronce, forman su cuerpo central. Fuente con anterioridad situada en la plaza de las Barcas, la que se encontraba donde confluyen en la actualidad las calles de Salvá y Universidad, y trasladada ahora hace un siglo a su actual emplazamiento.

De la alberca que la anida, surgen sinfónicos surtidores que incansables dan vida al grupo escultórico, así como pincelan y adornan con elegancia y frescura el centro de la plaza.

Situada muy próxima a la del Ayuntamiento, pero al mismo tiempo lejos del bullicio de ésta, conforma un lugar donde evadirse, al tiempo que gozar de tan simpático rincón rememorando su singular pasado popular.

La Plaza de Rodrigo Botet, de superficie triangular, es de escasa circulación rodada, lo que contribuye a su encanto; al igual que las fachadas de sus edificios pequeños entre los que destaca el de la entrañable, añeja y hoy desaparecida Papelería Vila, edificio que muestra el perfil de su esquina semejante a un fino estilete al cielo con balcones acristalados coronado por una bella cúpula.

Reina en la plaza el Hotel Astoria, cuyos numerosos salones han sido testigos de la vida social valenciana desde el año de su construcción de 1959; elegante establecimiento que ha tenido como huéspedes a ilustres estadistas visitantes de nuestra ciudad. Construido tras el derribo del Palacio de Vilaragut, el que albergara en sus últimos años la Academia Castellano, centro docente de gran prestigio en su época.

Sentado en la terraza bajo la arboleda junto a la fuente cuando el día fenece, contemplando “las tres gracias” y escuchando la melodía de sus aguas dueña del ambiente urbano, es un placer entrañable en el mismo centro neurálgico de la ciudad.

No os perdáis tan agradable rincón en las últimas horas del atardecer, cuando aparecen los reflejos dorados de las farolas sobre el ébano de las ninfas y dan vida a la noche.

2 comentarios:

alfredo dijo...

Julio:
Felicidades por este blog tan ilustrativo y tan currado, necesitaré algo de tiempo para pasearme por él, pero lo haré muy gustoso.

Saludos

Andres dijo...

tambien lo seguire yo, gracias a la nueva web que nos recoje, un saludo